Entre los factores de carácter personal que pueden provocar en una mujer síntomas de vaginismo o dispareunia se han apuntado los casos de depresión, los cuales afectan a mujeres que hasta este momento habían mantenido un funcionamiento sexual totalmente normal.
Existen algunos factores determinantes causales de estas disfunciones sexuales
como son:
Haber recibido una educación restrictiva, culpabilizadora, que transmite ideas erróneas acerca de la sexualidad, o simplemente la ausencia de información favorece la ansiedad sexual. Temor a perder la virginidad, al embarazo, al cáncer, a las enfermedades de transmisión sexual, etc.
Incluyen cualquier experiencia de violación sexual vivida de cerca o personalmente, como también agresión física y psicológica por parte de su pareja sexual.
Conflicto conyugal, déficit de estimulación, estimulación inadecuada, coito sin preámbulos, etc.
Problemas de ansiedad, depresión, angustia y temores múltiples, fobias, trastornos psiquiátricos y adicciones.
Tanto en el caso de la dispareunia como del vaginismo , hay que añadir
que en algunas mujeres el problema se inicia repentinamente después
de un funcionamiento sexual totalmente normal. En estos casos de disfunción
secundaria es más probable encontrar una causa concreta que cuando
el problema es primario. A veces se empieza al sufrir dolor debido a una infección,
por ejemplo, y se condiciona éste manteniéndose incluso cuando
la infección que lo había ocasionado ya ha desaparecido.
Es un dolor genital que aparece al principio o durante la realización del coito en la mayoría de las relaciones sexuales.
Las principales causas son infecciones genitourinarias, falta de lubricación
vaginal adecuada, traumatismos en genitales ya sea quirúrgicos o por
partos, abortos, una violación, enfermedades inflamatorias pélvicas,
incontinencia urinaria etc. como también trastornos psicológicos
y de pareja.
La dispareunia ha causado en las mujeres que lo padecen miedo a ser anormales, a que se descubriera que su vagina era defectuosa o inexistente, y que les daba mucha vergüenza hablar con alguien del tema. Incluso cuando habían acudido a la consulta ginecológica, no se habían atrevido a mencionar el problema, y si la exploración resultaba imposible, no volvían.

